Abastero
El corte con carácter: grueso, con tendones anchos que le dan personalidad. No es para impacientes — a fuego lento saca lo mejor de sí.
El corte con carácter: grueso, con tendones anchos que le dan personalidad. No es para impacientes — a fuego lento saca lo mejor de sí.
El favorito secreto del carnicero. Largo y aplastado, aguanta el calor de la parrilla y el horno sin perder la jugosidad.
El rey indiscutido del asado chileno. Hueso por un lado, carne por el otro, y ese aroma inconfundible cuando cae sobre las brasas.
Cuadrado, rojo oscuro y sorprendentemente blando. Se adapta a casi todo lo que le propongas en la cocina y rara vez decepciona.
Fina, larga y de un rojo casi oscuro. En la parrilla es pura magia: se cocina rápido, se corta en diagonal y desaparece del plato antes de que te sientes.
El corte más elegante de la res. Tan blando que casi no necesita cuchillo. Poco margen de error: trátalo bien y te recompensa con creces.
El todoterreno de la carnicería. Veteado parejo, sabor profundo y dispuesto a funcionar en cualquier preparación. El comodín de la semana.
Largo, parejo y con su capa de grasa en la cara exterior que lo protege en la parrilla. Clásico de domingo, difícil de fallar.
Las vetas de grasa que cruzan su interior son su carta de presentación. Más sabor, más jugosidad, más todo. El primo rico del lomo liso.
Rectangular con las puntas redondeadas y un sabor intenso que sorprende. En la parrilla a fuego alto hace una costra notable; en el horno, se deshace solo.
Triangular, con nervios visibles y un rosado oscuro que le da carácter. Viene del hombro del animal y tiene el sabor intenso de quien ha trabajado duro.
Suave al tacto, con ese nervio blanco en un extremo que la identifica de inmediato. Poca grasa y buen rendimiento — lo que ves es lo que comes.
Cónica, con su capa exterior de grasa que actúa como escudo en la parrilla y concentra el sabor. La prima chilena de la famosa picanha brasileña.
En forma de abanico alargado, es uno de esos cortes que funciona en casi cualquier técnica. Del hombro del animal, con sabor profundo y textura agradable.
Compacta, de color rojo oscuro e increíblemente blanda para ser del cuarto trasero. En la parrilla se dora rápido por fuera y queda jugosa por dentro.
Dos capas de carne separadas por una membrana que guarda todo el jugo durante la cocción. Semiblanda, rosada y muy agradecida con el horno lento.
Cuadrada, delgada y con ese sabor intenso que viene de la zona del vacío. En la parrilla necesita buen fuego y reposo antes de cortar — no la apures.